miércoles, 23 de mayo de 2018

Mayo florido

Rododendro lleno de flores blancas que me encuentro al salir de casa:




Los olmos en santa Clara han vuelto a su pujanza, después de una tremenda poda:


Yendo a la ferretería, me sorprendí de cómo estaba la ladera de un solar vacío:








martes, 22 de mayo de 2018

Doña Aurora y don Febo

He empezado a leer el Libro de Alexandre en la edición de un profesor de la Facultad muy prestigioso; lo demuestra aquí: qué bien lo edita y qué bien lo comenta. Yo estoy disfrutando como un tonto.

Ahora he empezado el relato de cuando Alejandro llega a Troya, lo que le sirve al erudito autor, que se basa en poemas latinos de la época, para hacer un largo excursus contando lo que transmitían las versiones latinas de la Ilíada.

Para abrir boca, esta estrofa (298) que a mí me ha parecido deliciosa: «Doña» Aurora va preparando las llaves («aguisando sus claves») para abrir la puerta del cielo, por donde salga su marido Apolo, («don Febo») con sus caballos. Al canto de las aves se despierta Alejandro:
Ya iba aguisando don' Aurora sus claves
tollié a los caballos     don Febo los dogales.
Despertós' Alexandre     al canto de las aves,
que facién por los árboles   cantos muy süaves.

lunes, 21 de mayo de 2018

Escondidos

Ya hablé con entusiasmo aquí de un libro de José Luis González Gullón, sobre la Academia DYA, la primera residencia que hizo san Josemaría, porque en cierto modo era como la historia del Opus Dei in nuce, un libro central para entenderlo, un estudio muy riguroso en fuentes y que se leía muy bien. Una delicia.

Ahora ha sacado otro libro, Escondidos. El Opus Dei en la zona republicana durante la Guerra Civil española  [las primeras páginas las podéis leer en la vista previa de Amazon]. Se lee a toda velocidad, el relato es vibrante y emocionante: esos pocos chicos jóvenes, muchas veces jugándose la vida, ayudan en lo que pueden a san Josemaría, que era un sacerdote de 34 años que tuvo que esconderse en ese Madrid revolucionario de 1936 donde acabaron matando a setecientos sacerdotes, casi todos en esa segunda parte del año.

Hay un vídeo de presentación en el que sale el autor del libro y luego muestra como és ahora la Legación de Honduras, donde san Josemaría estuvo refugiado unos meses:


En el libro cita cartas entre esos primeros del Opus Dei (25 personas eran en total, más o menos) y con san Josemaría. A mi me ha gustado especialmente la «enumeración caótica» (nunca mejor dicho) que hace él mismo de la habitación donde dormían siete, en esa Legación:
[Además de la mesa, la cómoda y sillas] cinco tazones de loza basta, libros de todos los tamaños en tres o cuatro idiomas, papeles, un par de calcetines limpios y otra ropa interior menos limpia (¡Barredo!), un parchís, una lata de leche en polvo (mala, mala, para hacerle el biberón al diablo), trozos de pan señalados por los doctos dientes del Dr. Valdés, unas hojas gillette mohosas, pedazos de lápiz (con punta, despuntados y con dos puntas) y polvo, polvo, mucho polvo [Carta a los de Valencia 17.04.1937. p. 176-7].
Aquí le veis, de paisano, de intnedente de la Legación de Honduras, un cargo de muy poco fundamento que le permitió más adelante moverse mínimamente por Madrid:

viernes, 18 de mayo de 2018

Fe como moverse adelante en el claroscuro de la aurora

Otro texto, el último que me apunté, del libro sobre La Fe y la razón de John Henry Newman
Ésta es, pues, la fe real, en todos los casos: una presuposición, pero no una simple conjetura ocasional; un movimiento extensivo, pero no fruto de la pasión o la excitación momentánea; un moverse hacia adelante en el claroscuro de la aurora, pero no sin orientación ni huellas que seguir; el paso desde algo conocido a algo desconocido, pero bajo la protección de la ley del deber, que habita en el estrecho sendero de la verdad, y de la luz del cielo que lo anima y guía; luz que, tanto si es débil y empañada (en el pagano), como brillante y vigorosa (en el cristiano); tanto si es sólo la conciencia que lucha por despertarse como si es el «afecto del Espíritu»; tanto si asoma como una tímida esperanza como si tiene la plenitud del amor; en todo caso, en cualquier etapa de la historia de la salvación, es el único principio legítimo que nos vuelve aceptables ante Dios por los méritos de Cristo. La fe cae en la superstición, la credulidad, la exageración entusiasta o el fanatismo al desprenderse en algún grado de este espíritu de sabiduría y entendimiento, de consejo y fortaleza espiritual, de visión profunda de las cosas, auténtica piedad, y santo temor de Dios. Así respondería a la pregunta sobre cómo la fe puede protegerse de los excesos, sin necesidad de emplear lo que comúnmente se llama razón, es decir, los procedimientos de investigación, distinción, análisis, argumentación e inferencia: ella misma es un acto intelectual, que adquiere su carácter por la condición moral del sujeto. Se perfecciona no mediante el cultivo intelectual sino mediante la obediencia. No cambia su naturaleza o su función al perfeccionarse así. Sigue siendo lo que es en sí misma, un principio radical de acción; pero va mejorando en su calidad, porque el don del Espíritu lo enriquece. Es, como antes, una presuposición, pero la presuposición de un alma generosa, comprometida, sobria, reflexiva, pura, afectuosa y devota. Actúa porque es fe; pero la orientación, firmeza, coherencia y precisión de sus actos la obtiene por el amor.

jueves, 17 de mayo de 2018

Otro paseo por Santiago

Y otro intento de que me salga una buena foto de esa escena, esta vez con mejor luz:


Esta casa es de la / cofradia de los / cl(érig)os de N(uestra) S(eñora) de la / Concepción:

[Tenéis un montón de sitios de Santiago con esa marca en este gran post]


Otra puerta de la Catedral, en este caso la de la Archicofradía del Apóstol:


Si giras a la izquierda, su reflejo:


La casa de la Conga  (=Canonica) en la Quintana. Al fondo, la torre "azteca":


En la Casa del Cabildo había una exposición de libros del Instituto Xelmírez I (antes Gelmírez), el más tradicional de la ciudad:

miércoles, 16 de mayo de 2018

Hondura del evangelio

La hondura del evangelio la explica aquí Newman de manera sublime. La comparación con los textos heréticos es luminosa también:
Este universo intelectual -todo el ámbito del pensamiento teológico cristiano- es la expansión de unas palabras más bien breves y ocasionales, pronunciadas por los pescadores de Galilea. Y aquí se halla otro punto, que corresponde más específicamente al tema que me propongo tratar en este discurso: la razón no sólo se ha sometido a la fe, sino que se ha puesto a su servicio. La razón ha dilucidado los documentos de la fe, ha convertido en filósofos y teólogos a campesinos sin estudios, de sus palabras ha explicitado significados que apenas sospechaban los primeros que las oyeron. Que san Juan llegara a ser teólogo es sin duda más extraño que si san Pedro hubiese llegado a príncipe. Éste es un fenómeno propio del evangelio y una nota de su carácter divino. Sus frases entrecortadas, lo que se desprende de su lenguaje, admiten desarrollo. Hay en ellas una vida que se manifiesta de manera progresiva, una verdad garantizada por la coherencia, una realidad que fructifica en recursos insospechados, una profundidad que llega a penetrar hasta el misterio. Todo esto porque sus palabras representan algo efectivo, que tiene un lugar y un sentido preciso y una incidencia necesaria dentro del sistema sublime de realidades divinas; algo armónico en su ser y compatible con lo que implica. ¿Qué forma de paganismo puede ofrecer algo semejante? ¿Qué filósofo ha dejado sus palabras a la posteridad como un talento que podía prestarse a usura, como una mina siempre inagotable? También aquí la herejía lleva su distintivo: sus dogmas son infructuosos, no tiene teología; no la tiene en la medida que es herética. Si se le descuenta lo que conserva de teología católica, ¿qué queda? Polémicas, excusas, protestas. Recurre a la crítica bíblica o a las pruebas apologéticas por falta de ámbito propio. Sus formulaciones terminan en sí mismas, sin desarrollo, porque son meras palabras; son estériles, porque están muertas. Si tuvieran vida, crecerían y se multiplicarían; si acaso viven y dan fruto son como «el pecado, que una vez consumado, da a luz la muerte» (St 1: 15; cf. 6: 23). Se desarrolla descomponiéndose; no crea nada, no tiende a ningún sistema, su dogma resultante no es sino la negación de todos los dogmas, de toda teología, bajo el Evangelio. No es de extrañar que niegue lo que no puede alcanzar

martes, 15 de mayo de 2018

Joaquín García Portela - las filmaciones

No sólo era fotógrafo. Hace poco encontraron en su casa material cinematográfico.

En la exposición del Museo do Pobo Galego podías verlo: era fascinante. Aquí tenéis sólo dos minutos, interesantísimos en lo etnográfico y en mostrar la vida de la Galicia de los años 20. Los barcos que pasan al final son pura poesía:


Camiños da Imaxe. Arquivo de Joaquín García Portela "Costiña" from Museo do Pobo Galego on Vimeo.


Este vídeo lo han hecho los de un proyecto de A Guarda, el pueblo de donde era y donde filmó:


Estas fotos las hice yo. Son sus hijas, muy niñas, en una Galicia preciosa, muy pobre, con barcas, ancianas vestidas con grandes sayas, los animales por todas partes:






Precioso, precioso todo