lunes, 16 de enero de 2017

Realistas de lo peor

Newman, Sermones parroquiales vol. 8:
Reflexiones como estas, si las continuamos hasta el final, nos harán ver lo distinto que es nuestro estado de aquel en que Dios nos creó. Quiso que fuéramos sencillos, y somos irreales; quiso que no pensáramos en el mal, y son miles las cosas, malas, estúpidas o sin valor, que se nos pegan en cuanto nos ponemos a pensar en algo. Nos quiso atraídos hacia las glorias exteriores y nos vemos atraídos y (por así decir) fascinados por nuestras miserias interiores. Por eso toda la estructura de la sociedad es tan artificial; nadie se fía de nadie si puede evitarlo; siempre estamos buscando medidas de protección y seguridad, o comprobaciones. Nadie quiere decir exactamente lo que dice, porque las palabras han perdido su sentido natural, y ni siquiera un ángel podría usarlas en ese sentido natural, porque, al ser cada mente distinta de las demás, no tienen un significado preciso y estable. ¿Cuál es, hoy por hoy, la verdadera función de la sociedad sino un crudo intento de cubrir la degradación de la Caída y hacer que los hombres sientan respeto de sí mismos y gocen de él y lo reciban ante los demás, sin tener que recurrir a Dios? De esto es justamente de lo que tenemos que guardarnos, porque abunda mucho en el mundo. Me refiero, no al abandono del mal, no a la limpieza y purificación de la corrupción que el pecado ha cebado en nosotros, sino a ese suavizar las cosas, esa delicadeza y brillo exterior, ese adornar la superficie de las cosas al tiempo que «por dentro están llenas de huesos de muertos y de toda podredumbre» (Mt 23,27); a hacer del vestido, que al principio servía a un propósito de decencia, un medio de orgullo y de vanidad. Los hombres dan bonitos nombres a lo que es malo, santifican principios y sentimientos malos y, sabiendo que en el mundo existe el vicio y el error, el egoísmo, la soberbia y la ambición, intentan, no erradicar esos males, no hacer frente a esos errores -eso les parece pura ensoñación, el sueño de un teórico que no conoce el mundo como es-, sino fomentar su estimación y hacer alianza con ellos, usarlos, crear la ciencia del egoísmo, para halagar al error y consentir en él, para sobornar al vicio con la promesa de tolerarlo, manteniéndolo así en la penumbra.
Dado el estado en que nos encontramos, tomemos esos medios, los únicos que nos han quedado, los únicos que nos convienen. Cuando Adán pecó y se sintió caído, en lugar de abandonar honradamente aquello en que se había convertido, corrió a esconderse. Y fue un paso más allá. No dejó lo que entonces era, en parte por miedo a Dios, en parte por disgusto de lo que había sido antes. Aprendió a amar el pecado y a tener miedo a la justicia de Dios. Pero Cristo nos ha ganado lo que perdimos en Adán, el manto de nuestra inocencia. Nos ha mandado y nos ha hecho capaces de hacernos niños pequeños; nos ha ganado la gracia de la sencillez, una de las gracias más altas, aunque casi nadie piensa en ella ni casi nadie se esfuerza por conseguirla. Tenemos, sí, una idea general de lo que es el amor, la esperanza, y la fe, y la verdad, y la pureza, unas ideas más bien pobres. Pero estamos prácticamente ciegos ante uno de los rudimentos de la perfección cristiana, esa sencillez de alma que surge del hecho de tener todo el corazón en Dios, entero, indiviso. Y los que piensan que tienen una idea de ello, por lo general no van más allá de tomarla por una mera debilidad y suavidad de alma, que no es más que su falsificación. Ser sencillo es ser como los apóstoles, como los primeros cristianos. Nuestro Señor dice: «sed sencillos como las palomas» (Mt 10,16). Y san Pablo: «quisiera que fuerais sabios para el bien y sencillos, en cambio, para el mal» (Rm 16,19).

jueves, 12 de enero de 2017

Consuelo para malos cantores

San Juan de Ávila
Decí: ¿no habéis visto amanecer alguna mañana? Es cosa mucho de ver. Parece milagro de Dios ver cómo va saliendo el alba, ver cómo cantan todas las avecillas, unas bien, otras mal; es milagro verla; no parece sino que todas llaman a Dios a su manera, todas bendicen a Dios (OC 3.841.45).
Del amor de san Juan a la aurora (al alba) es muestra también esto que aconseja decir a primera hora a la Virgen, en un sermón de la fiesta de la Natividad
¡En hora buena sea nacida el alba y bendicto sea el que la crió tan hermosa alba! ¡Honrada y servida sea tal alba! (3.817.4).

miércoles, 11 de enero de 2017

Viena 40 (Los cartones de Túnez)

A veces hay que irse lejos para reconocer lo cercano (u no sólo por cuestiones de perspectiva). Parece que en el Palacio Real de Madrid hay una serie de tapices sobre la conquista de Túnez por Carlos V. Yo no tenía ni idea. En el KHM tenían expuestos los cartones que sirvieron de base, de Jan Cornelisz Vermeyen (en esta excelente explicación, de una web sobre tapices flamencos en España, cuentan que le tuvo que ayudar a acabarlos Coeck van Aelst, ese que ayer ponía que tenía un cuadro en Castrojeriz: no salimos de mi ombligo, ay):

Mis fotos, intentando sortear los reflejos en el cristal y la poca luz:












Y aquí tenéis nada menos que a Carlos V.


Y para que veáis los cartones con un color más real que el de mis fotos, aquí van estas imágenes que he encontrado:








)Este último ya veis, como si fuera el oeste)

(y más detalles aquí, de los cartones y de la exposición. Y si queréis verlos a lo grande, pues en la web del Museo: uno dos tres cuatro cinco seis siete ocho nueve diez

Luego miras los tapices y casi prefieres los cartones. Pero la historia de cómo viajaron es bien curiosa.


martes, 10 de enero de 2017

Viena 39 (Los primitivos flamencos)

Estoy visitando mucbo la web del KHM a cuenta de estas entradas y he comprobado que se pasan el día cambiando de sitio los cuadros. Entonces a cuenta de la exposición del aniversario y ahora nosé, quizá recolocándolos. No reconozco mi KHM.
Los primitivos flamencos habían quedado más o menos arrinconados y ahora que los vuelvo a mirar, me parece que los miré muy rápido, aparte de no ver muchos que ahora han puesto en una sala propia.

Os pongo unas fotos. El retrato del cardenal Niccolò Albergati, de van Eyck, que no todos los días ves un van Eyck y no todos los días estás viendo uno de los primeros retratos del género en la historia de la pintura:

(mirad qué bueno en la foto del Museo)

Y si os parece poco, este del platero Jan de Leeuw:

(Hacedme caso: mirad la foto del Museo)

Ya está todo: la posición, la centralidad de la mirada, la cara y la mano, las texturas. A partir de aquí, todo ya fue, en el mejor de los casos, ir cuesta abajo.

Luego estaba este retrato de Michiel Sittow, que ponían en la cartela (a mí que me registren) que era un retrato idealizado de la reina Isabel, de 1503/4: y las quejas, al maestro armero. Porque luego están los que dicen que si es Catalina de Aragón, como se ve por el traje inglés, o no sé cuántas cosas. Vamos, que nadie sabe nada, salvo que es un retrato excelente:



Y de Jean Fouquet, este bufón, Gonella, que no me diréis que no parece de hace cuatro días:

(En la web del Museo)

De Mabuse tenían esta Virgen ante san Lucas, que la está pintando, pero aquí en una aparición y con la iconografía curiosísima de la Inmaculada entre ángeles, pero con el niño en brazos:






Y de van der Weyden, un tríptico de la crucifixión (mirad mejor en la web del KHM):





De Patinir, un Bautismo de Cristo. Y ya digo que ahora en la web veo que están varios cuadros de Juan de Flandes que estaban en Toro: retratos de Juana la Loca y Felipe el Hermoso,m un Camino del Calvario y un Enclavamiento..

lunes, 9 de enero de 2017

Viena 38 (Holandeses en el KHM)

Alguno pensará: «pero este tío, ¿sigue con lo de Viena?». Yo tampoco me lo acabo de creer mucho. Miro las fotos y casi ni recuerdo qué pensé al estar delante de aquellos cuadros, pero volver a verlos, buscar datos y ordenar todo me gusta mucho.

Tras la sala de van Dyck, estaban flamencos y holandeses de segunda fila en mogollón. Como cada uno va a su querencia, yo me fijé en un cuadro que me recordó a uno de Castrojeriz (y ya van dos coincidencias con Viena), este en la estela de Gossaert (Mabuse) que debió de copiar a su vez Pieter Coecke van Aelst o alguien de su círculo, el cuadro de Castrojeriz, digo.

Mirad bien el cuadro copia de Mabuse en el KHM (sí , mi foto es mala, pero si pincháis en el enlace, lo veis bien):



y el de Castrojeriz:


Dejando de lado estas cuestiones de patriotismo local, volví a pensar allí en mis prioridades holandesas. Gustándome mucho toda esa pintura, especialmente Rembrandt (allí había un autorretrato, otro y otro y un buen retrato), Hals (un muy buen retrato), Ruisdael (un gran paisaje de un bosque) y Pieter de Hooch (y todo lo que veo de pintura holandesa: flores, interiores, paisajes e iglesias vacías como las de Saerendam), al que no acabo de pillar es a Vermeer, reconociéndolo como muy bueno. Allí estaba uno de sus cuadros más famosos, la Alegoría de la Pintura, impresionante y a la vez frío (no sé si me explico).



Tod muy meta-, sí. Yo sólo recuerdo que pensé algunas cosas profundas cuando estuve delante de ese cuadro, pero, ay, se me han olvidado

Os pongo más fotos mías. Este es el retrato de Rembrandt de un perosnaje desconocido:


Y este el de Frans Hals:




Y un autorretrato de Rembrandt


Hace unas semanas vi este vídeo (en inglés) de la conversación con un coleccionista de cuadros de flores holandeses. A mí me gustó mucho:

viernes, 6 de enero de 2017

Niños

Hace unas semanas se me ocurrió una idea que no conseguí cuadrar en una frase redonda; algo así como "Cuando me pongo pesimista, me anima acordarme de los hijos de mis amigos".
Era a propósito del pesimismo ante el erial de la situación política mundial, teniendo que elegir entre lo malo y lo peor, aquí y en el Imperio. Y de la esperanza en que serán mejores los que vengan, al menos los niños que yo conozco de mis amigos (o los que no y me imagino que son excelentes, a pesar de ser revoltosos como lagartijas).
Estos días, dos noticias me deprimieron más, la primera que en el Hospital de Santiago habían nacido en 2016 cien niños menos que en 2015; la segunda, que en la provincia de Orense no nació nadie el día 1 de enero. Para rematar, el desglose de datos del aborto era la puntilla. A mí la demografía en general me deja frío, pero lo que retrata la situación actual, especialmente esas políticas de poner trabas a la familia, me deprime. Al menos Feijoo lo único que hace es dar unos euros al nacer un niño y prometer más guarderías, y se queda tan ancho.

Pero el día de Reyes (yo pedí libros sobre Flannery O'Connor y música de Haendel - qué raro) es para pedir lo que no nos merecemos, Yo no estoy aportando nada a la demografía (y comprendo demasiado bien, ay, aunque sea desde la barrera, lo que debe de suponer de exigencia el tener hijos), pero me anima pensar en la generosidad de los que, en sus hijos, van a contribuir a hacer un mundo mejor.

jueves, 5 de enero de 2017

toballa

Donde menos te lo esperas, salta la liebre. Esto de san Juan de Ávila:
Si el Señor no bajara del monte a la llanura, scilicet ab altitudine suae maiestatis ad nostram humanitatem carne sanandam ["es decir, desde la alteza de su majestad a sanar nuestra humanidad en la carne"], ¿qué fuera de nosotros? En nuestras enfermedades nos quedáramos. Si el Señor no se quitara la vestidura de su grandeza, disimulándola, y se ciñera con la toballa de nuestra humanidad, por lavar se quedaran los hombres, llenos de sus miserias y suciedades (OC 3.997.1).
El texto me gusta porque es excelente, porque me conmueve, porque tiene restos de la erudición de san Juan de Ávila (citar en latín sin traducir), que el tanto escondió y también por encontrarme la palabra "toballa", que era como llamábamos a la toalla de pequeños. Todo en tan poco.

miércoles, 4 de enero de 2017

Mia madre

Vimos Mi madre, de Nanni Moretti y la disfrutamos un montón los que nos metimos en una película como esta, que te está advirtiendo continuamente que te salgas de ella y reflexiones sobre el cine y la vida y acabes en lo más central: el amor, en este caso el de una madre (y la actriz que lo hace es inmensa - y es profesora de latín, para redondear), a la que no consigue alcanzar la hija directora de cine protagnosita, en la que se esconde Nanni Moretti, que aparece como su hermano.

Aquí sueña con la cola del cine de una película suya (por fin "lograda"), en la que se encuentra a su madre, su hermano (Nanni: que la anima a romper con algunos tics de estilo) y ella misma de joven:


Todo está enlazado: la grabación de la película y la película más viva que la película, en la que se meten sin avisar escenas de sueños o simplemente no realistas. Es un drama (con momentos duros, de verdades arrojadas a la cara, a lo Bergman) y es una comedia con momentos muy graciosos. Todos los personajes son golpeados, pero todos son queridos.

John Turturro borda una parodia de su imagen pública y artística:


y llega al culmen en este baile con una del equipo de filmación:


La siguiente escena reúne todo: la vida, el humor, la creación artísitica. Justo aquí la directora no consigue que sea "real" una escena, Y sale la frase, que se repite varias veces, de que los actores deben estar "junto al personaje", no "ser el personaje":


Y en esta última escena están las dudas creativas del autor, la crítica al cine "comprometido", el retrato conmovedor de la madre, la contaminación del realismo con otros elementos (en la rueda de prensa se superpone la contestación "oficial" a la que realmente quiere dar; los periodistas acaban hablando todos a la vez, con un fondo de música de Arvo Pärt). Y una frase: "Me fastidia la retórica".

martes, 3 de enero de 2017

En Talavera

Cuando sales de Galicia, todo está menos lejos, así que desde Burgos nos fuimos un día a Talavera, a visitar a unos tíos nuestros que ahora pasan allí buena parte del año, cerca de mi prima y de sus nietos, muy majillos (qué bien hablaban, cómo corrín: no paraban).

El paisaje del viaje: invierno, ocres, grises y un mínima lámina de verde brotado fue una delicia. Al llegar, me llevé el alegrón de ver olivos y encinas, que me recordaron tanto a Ciudad Real.

Lo más emocionante del viaje, sin embargo, fue conducir por la M-40: madre mía, la de coches que había (y qué apueblerinado estoy).

Fuimos primero a visitar el Puente de Castilla-La Mancha, el más alto de España. Aunque es de Calatrava me gustó, prescindiendo de lo que costó y de su uso (escaso). Le hice unas fotos:







Recurro a wikiloc para que os hagáis una idea de cómo es:



La mayor parte del tiempo nos la pasamos hablando y comiendo, como debe ser (qué chopitos probamos: rompían todos los mitos de la necesidad de la cercanía al mar, estando como estábamos en uno de los sitios más lejanos del agua salada de España).

Por la tarde fuimos a la Basílica de nuestra Señora del Prado, que tenía cerámica de Talavera (muy propio) cubriendo las paredes. Y muy antigua: ponía que 1635. En un lado eran escenas evangélicas, en el otro toda la serie de los antepasados de Cristo del inicio del Evangelio de san Mateo.

Aquí tenéis al primero, Abraham. Pone: "Abraham genuit Isaac" («Abraham engendró a Isaac») y así los 42 (no sé si está entera la serie).



Aquí Zorobael genuit Abiud / Abiud genuit Eliacim


A la entrada, para variar, san Cristóbal:


(en este enlace tenéis más)

Al lado había una lápida antiquísima, paleocristiana quizá. Y cerca de la basílica, la plaza de toros donde murió Joselito a un lado y a otro una casa de Sáenz de Oiza que me señaló Fernando y que me recuerda a Lloyd Wright.

Muy bien Talavera, en un día precioso de sol y con Gredos nevado de fondo.